La Paella de Tenjo


Cuando diseñamos nuestra carta, dudamos hasta el final acerca de las paellas. La paella no es columna vertebral de la cocina tradicional vasca, la paella reconocida es valenciana; huele a mar Mediterráneo y nosotros respiramos bruma del Cantábrico.


Sin embargo, todo aquél que sabía de nuestro proyecto soñaba con paella, así que decidimos que los arroces tuvieran un lugar especial en el fogón de nuestra cocina vasca-mestiza.

Y fue así cómo, recordando almuerzos de domingo en casa de las abuelas, nos dimos cuenta de que sí teníamos ese arroz en un lugar especial del recetario. En realidad, reconocimos que la paella es finalmente la forma de comer arroz en todo el territorio Íbero.

Después de tres años cocinando muchas paellas la honramos cada vez más. Hemos cuidado con mimo su sabor y punto de jugosidad, respetando siempre que se cocine completamente fresca y al momento. A día de hoy, a las primeras de marisco y arroz negro, se les han unido la de carnes y la vegetariana, y ninguna defrauda.




Pero lo más emocionante ha sido compartir el gusto que genera una paella en la mesa: su forma redonda, los alimentos dispuestos en mandala decorando, la abundancia del arroz y el recuerdo tan ancestral de comer todos del mismo plato... Toda ella eleva el espíritu de quienes llegan a celebrar, a reunirse con los seres queridos, a conectarse con el placer de lo simple.

Y finalmente eso es lo que más nos satisface como embajadores de la milenaria cultura vasca: regresar al amor por los seres queridos, incluyendo los regalos de la tierra y el mar.


Tenemos una paella lista para tu historia de amor.


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